Uno de los aspectos imprescindibles, para el correcto funcionamiento de un Centro de Proceso de Datos, es la limpieza. Para que sea efectiva y no provoque errores graves en las instalaciones, contamos con personal técnico especializado, con altos conocimientos en entornos críticos, componentes, flujos de circulación de aire, etc. Además, las limpiezas se realizan en funcionamiento, sin que repercuta en una caida o fallo de los sistemas.

La monitorización de los niveles de temperatura y humedad según las diretrices de ASHRAE, son un elemento muy importante del control ambiental de los CPD, pero no el único. Los límites de temperatura recomendados son de 18ºC a 27ºC. La humedad se limita a menos de 60% con las temperaturas de punto de rocío inferior y superior de 5,5ºC y 15ºC respectivamente. Sin embargo, el polvo y la contaminación gaseosa son los factores que más incrementan las tasas de fallo.

Los efectos de la contaminación en el aire en los Centros de Datos se pueden dividir en tres categorías principales:

  • Efectos Químicos: Corrosión del cobre en las placas de los circuitos y de la metalización de plata en los componentes de montaje superficial, además de los hilos de Zinc.
  • Efectos Mecánicos: Depósitos de suciedad en el disipador de calor, interferencia de la señal óptica y aumento de la fricción.
  • Efectos Eléctricos: Cambios en la impedancia del circuito y la formación de arco eléctrico.

Para controlar el ambiente de un Centro de Datos hay que tomar mediciones periódicas del nivel de suciedad tal como indica la normativa. Es necesario planificar limpiezas técnicas sin recontaminar el entorno o perturbar el funcionamiento del Centro de Datos. Finalmente hay que formar al personal técnico que utiliza la sala para incluir la limpieza en los procedimientos habituales de uso de las salas.

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¿Cuales son los objetivos de una limpieza técnica de CPD?

Nuestros planes de limpieza técnica de los CPD cumplen con los siguientes objetivos.

  • Prolongar la vida de los nuevos equipos instalados en las salas, evitando la contaminación de los mismos.
  • Minimizar el riesgo de incendios como consecuencia del polvo acumulado en el hardware.
  • Evitar descargas electro estáticas que provoquen fallos de transmisión entre equipos.
  • Evitar la existencia de material férrico (óxidos).
  • Minimizar el desgaste mecánico y fallos del hardware.
  • Minimizar la polución del aire
  • Eliminar los contaminantes vivos
  • Evitar la limpieza por parte de personal no cualificado que pueda causar averías y caídas del sistema
  • Mantener el ambiente del CPD libre de partículas contaminantes.
  • Prolongar la vida útil de los filtros del aire acondicionado.
  • Evitar la utilización de productos de limpieza corrosivos que puedan atacar el hardware y contaminar el ambiente.

Elementos activos de limpieza

Para que la limpieza técnica sea efectiva y perdure en el tiempo, es necesario contar con elementos activos de limpieza. Estos elementos van, desde la formación de personal técnico en procedimientos de uso limpios de Data Center (no introducir embalajes en las salas, utilizar aspiradores al realizar agujeros, etc.), hasta la instalación de elementos adicionales activos como las baldosas atrapapolvo.

baldosas atrapapolvo para cpd

¿Por qué usar estos elementos?

Un Centro de Proceso de Datos es un entorno protegido, y por lo general, estanco. El 80% del polvo y la suciedad se introduce en los pies y lo introduce el personal técnico al pasar a la sala. En este caso, las baldosas atrapapolvo, situadas a la entrada de las salas técnicas, fuera de la misma, evitan que más del 99% del polvo y la suciedad entren en la sala cerca del nivel del suelo.

Algunas de las ventajas que proporcionan estas baldosas son:

  • Mayor vida útil de los equipos.
  • Reducción de la pérdida de datos y de lectura/escritura de errores.
  • Reducción del coste propio de mantenimiento.
  • Mejora la fiabilidad de las instalaciones.

Plan de mantenimiento de la limpieza técnica

Se establecerá un programa de mantenimiento de la limpieza técnica, en donde se realizarán mediciones periódicas del nivel de suciedad de las salas. Estas mediciones se realizarán con contadores ópticos de partículas.

Según la normativa ISO 14644 se deberán realizar mediciones cada menos de 12 meses, es decir, al menos una revisión anual. Lo recomendable sería cada 3 o 6 meses, comprobando que el nivel de suciedad alcanzado no supera lo indicado por la normativa. En caso contrario se realizará una nueva limpieza técnica.

Adicionalmente se debe preparar un calendario anual de actuación y limpieza durante el uso habitual de las salas.