La Inteligencia Artificial (IA) está mucho más cerca de lo que creemos. La mayoría de los aparatos tecnológicos la usan sin que apenas nos demos cuenta, aunque más que IA sean simples predicciones. Pero, ¿qué diferencia hay entre una predicción y la inteligencia?

¿Qué es la Inteligencia Artificial? ¿Cómo funciona?

Entendemos como IA cuando en el momento de tomar una decisión, se opta por el mejor camino para obtener un resultado.

Esta decisión, como si de seres humanos se tratara, se basa en el conocimiento de la situación, del entorno, y de las posibles conclusiones. A medida que la tecnología avanza, comprendemos de mejor cómo trabajan las máquinas, y dejamos de definir muchas tareas como inteligencia artificial. Esto es debido a que ya no atribuimos, la capacidad única de realizar esa labor, a un ser humano, sino que entendemos que se puede realizar de manera mecánica. Por ejemplo, el reconocimiento de caracteres, antes se entendía como inteligencia artificial, hoy ya está asumido como una tecnología más.

Qué es, o qué no es Inteligencia Artificial, es dificil de discernir. ¿Es la predicción de palabras Inteligencia Artificial? ¿Y la conducción autónoma? Todos estos sistemas se basan en el aprendizaje de la máquina. Esto quiere decir que a lo largo del tiempo, y mediante la experiencia en situaciones diversas, la máquina va aprendiendo cuales son las mejores acciones para lograr un objetivo.

Tradicionalmente, la tarea de aprender o recopilar experiencia, solo se atribuye a las personas, y creo que podría ser un concepto válido para diferenciar la IA. Es decir, que como norma general, toda tecnología capaz de aprender y tomar decisiones en base a la experiencia, es Inteligencia Artificial.

¿Podrá la IA tener conciencia?

Uno de los conceptos más polémicos y complejos que tratan sobre la Inteligencia Artificial, es el de conciencia. Confundimos ambos conceptos, y debemos ser capaces de distinguirlos para comprenderlos.

Ni siquiera sabemos en qué consiste la conciencia humana, puesto que hay mucho debate en torno a este concepto. Lo que si  podemos afirmar es que conlleva dos aspectos, tanto la conciencia de uno mismo, como las implicaciones éticas o morales sobre nuestras acciones. Hasta ahora, la inteligencia artificial no puede contar con esa conciencia. No podemos introducir aspectos psicológicos en una inteligencia artificial, pero si se pueden simular. Aunque la máquina no tenga conciencia, puede engañarnos para que parezca que si la tiene.

El test de Turing

test de turing blade runner

En 1950, Alan Turing diseñó una prueba cuyo objetivo era diferenciar, entre el comportamiento humano y el de una máquina, en una conversación, el denominado Test de Turing. Consta de una serie de preguntas, y no consiste en quién acierta más, sino que contestaciones se realizan de manera más natural. Este método es fruto del eterno debate sobre si una máquina puede tener conciencia, pensar o empatizar. En la novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, y en su mundialmente conocida adaptación al cine, “Blade Runner“, se hace una referencia extraordinaria a este test. En este caso lo llaman prueba “Voight Kampff” o test de empatía. Esta prueba diferencia entre “Replicantes” y “Humanos” en función de su empatía al contestar a unas preguntas. Con los continuos avances de la tecnología cada vez resulta una prueba más complicada, aunque siempre termina funcionando, un claro homenaje a Alan Turing.

Hace relativamente poco, el chatbot que responde al nombre de Eugene Goostman, fué capaz de superar el test de Turing. Esto es lo que afirmaban algunos expertos, al ser capaz de convencer a más del 30% de los jueces que participaron en el test, de que hablaban con un humano. El 33% de los jueces pensaron que estaban hablando con un niño Ucraniano de 13 años. Respondió sobre preguntas sobre su infancia, o su afición por Star Wars y Eminem. Aunque en un futuro, seguramente se supere, esta vez parece que es más la búsqueda de un titular que otra cosa.

La Inteligencia Artificial que usamos todos los días

Aplicaciones Móviles

Las aplicaciones móviles son un claro ejemplo del avance de la IA. La mayoría de ellos aprenden de nuestros comportamientos para facilitarnos ciertas tareas o personalizarlas. Por ejemplo, cuando escribimos a través de WhatsApp, la aplicación va sugiriendo palabras, pero no sugiere las mismas en un móvil que en otro. Esto es debido a que la aplicación guarda patronones sobre lo que escribimos, qué palabras utilizamos, o cuales son las frases que repetimos con mayor frecuencia. De esta manera, cuanto más tiempo lleves utilizando la aplicación, más habrá “aprendido” de ti, y por lo tanto las sugerencias resultarán más útiles.

Google

Es una de las herramientas que seguro que usamos todos los días. Cada vez buscamos más y más a través de google, y este ha sabido mejorar para gustarnos cada vez más. Google es una de las Inteligencias Artificiales más poderosas que existen, por no decir la más. Cuando usamos su buscador, analiza todos nuestros pasos, los aprende y los interpreta. De esta manera, la siguiente vez que acudamos a él, sabrá sugerirnos lo que buscamos y mostrárnoslo por encima del resto. Sus motores cada vez son más personalizados, recogen mayor cantidad de datos, y eso hace que sus resultados sean mejores. Parece un bucle del que es imposible salir. Cada vez ofrece un mayor número de servicios e integra con facildad. Para el usuario resulta una manera cómoda de funcionamiento, pero para google, todavía más.

Inteligencia Artificial en el futuro

En un futuro no muy lejano, contaremos con servicios avanzados de inteligencia artificial en domótica, aplicaciones móviles, Internet, Smart Cities, etc

¿Será 2017 el punto de inflexión para los grandes avances de la Inteligencia Artificial?

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